Un breve documental sobre el autismo no verbal

Cuando creábamos la exposición Talking Brains rodamos un documental sobre un niño con autismo no verbal, Dídac. Fuimos a su casa y le grabamos a él y a su madre, Verónica. Queríamos plantear qué pasa cuando no hay lenguaje. Imaginar un mundo no verbal es una tarea casi imposible para los que sí tenemos lenguaje.

Los pictogramas con velcro de Dídac

En ese documental que se puede ver en la expo, se muestra de qué manera se comunica Dídac con su familia. Utiliza los conocidos PECS, un conjunto de pictogramas y fotos que él señala para construir significados. Hay una escena en la película en la que el niño señala su foto y después los pictogramas querer, ir, ver y una foto de una niña. Mientras él señalaba estos cuadraditos con velcro, su madre iba verbalizando Dídac quiere ir a ver a Paula.

El caso es muy interesante y educativo. Dídac y su mundo hace pensar en las cosas importantes de la vida, en aquellas que él tiene y en aquellas de las que carece. Su casa, con las paredes repletas de pictogramas a disposición, impresiona.

En medio de ese arsenal de oportunidades para comunicarse, en medio de un palacio infantil de películas Disney, juguetes y batidos de chocolate había una mujer, Verónica, que nos explicaba con temple estoico cómo habían llegado a ese lugar. Contaba cómo había buscado a gente que les explicara su hijo y cómo finalmente aceptó una noticia que incluía dos palabras devastadoras para ella: grave e incurable. Un diagnóstico como ese hay que llorarlo, una y otra vez. Hay que pasar un duelo antes de estar preparado para enfrentarte a tu nueva vida, que es la que ya tenías y al mismo tiempo otra diferente.

Verónica Fabra

Verónica tuvo que pasar por todo ese proceso y tuvo que iniciar un nuevo reto, el de establecer una manera de comunicarse con Dídac, que es lo que se narra en la peli de la exposición.

En esa búsqueda de puentes hacia su hijo, Verónica buscó también otros que la mantuvieran conectada al mundo real, que le permitieran encontrar un espacio para ella y descansar del trabajo a tiempo completo que hace con sus hijos. Irónicamente, ese espacio donde ella se visita y se revisita es un espacio de palabras, la escritura, la narración de su vida, de su historia y la de sus hijos, Dídac y Olivia. Esto se ha traducido en un blog que cuenta estos relatos y en el libro “Raíces y alas”. Ahí es nada.