Lingüística aplicada a la logopedia. La diferencia entre fonética y fonología


Os comparto una explicación de la diferencia entre sonido y fonema. Hay una confusión monumental entre las dos entidades y a menudo se utilizan como sinónimas, aunque son cosas diferentes. ¡Los fonemas y los sonidos incluso los estudian disciplinas distintas! No es algo fácil de entender de entrada, pero la distinción es muy relevante cuando tratamos pacientes. Está basada en el libro Lingüística aplicada a la logopedia, que escribí para la UOC este año. ¡Espero sea de utilidad! 😊


Los sonidos que producimos cuando hablamos son fruto de una determinada gestión del aire por parte del tracto vocal (los pliegues vocales y las estructuras orales, nasales y faríngeas situadas por encima de estos) y de los pulmones. A medida que modificamos alguna parte del tracto vocal, el sonido que producimos va cambiando. Por ejemplo, la forma, la posición y el movimiento de la lengua dan lugar a sonidos que percibimos como diferentes, como [t], [r], [l] o [k]. La variación de la articulación de los segmentos es muy grande. Es decir, no siempre articulamos y producimos el sonido [t] de manera idéntica. La boca es un espacio continuo donde no hay dibujada una frontera que dice claramente «aquí acaba la zona [t]», sin embargo, los hablantes percibimos estas fronteras. Es decir, aunque no siempre pronunciamos [t] exactamente igual, percibimos la frontera. Aún más, aunque no todo el mundo pronuncia [t] de la misma manera, o aunque puede ser que hablemos con más o menos entusiasmo o que a veces hablemos con la boca llena de palomitas, incluso así percibimos la frontera.

Todas estas variaciones físicas de [t] (entre corchetes, porque se refiere a un sonido) caen dentro de lo que sería una entidad en nuestra cabeza que las engloba: el fonema /t/ (entre barras, porque se refiere a un fonema). Estas entidades mentales, los fonemas, son categorías que dividen el espectro de fenómenos sonoros que hacemos con la boca.

Si pensamos, por ejemplo, en el espectro vocálico (en las vocales que podemos hacer, desde la más cerrada y anterior a la más abierta y posterior), podemos observar que una variación gradual de la apertura de la boca, la posición de la lengua y la forma de los labios nos hace viajar de una vocal a otra de manera rápida. Es decir, aunque se trata de unos cambios graduales (y no discretos), como si fuera una gama de color, los hablantes del catalán dividen este espacio en /a/, /ε/, /e/, / i/, /ɔ/, /o/, /u/ (a diferencia de los hablantes del castellano, que lo dividen en / a/, /e/, /i/, /o/ y /u/). Esto quiere decir que todas las articulaciones intermedias que se hagan entre /o/ y /ɔ/ un castellanohablante las interpretará solamente como /o/, ya que el sistema fonológico del castellano presenta un único fonema para ese “espacio sonoro”. El sistema fonológico del francés, por ejemplo, contiene muchas más, y dividen este contínuum en hasta diecisiete vocales (si incluimos las nasalizadas).


Celia Alba de la Torre
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